¿Se puede aprender a invertir sin tener conocimientos previos? 📈

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¿Se puede aprender a invertir sin tener conocimientos previos? 📈

Aprender a invertir sin conocimientos previos puede sentirse como entrar a un club privado.

Empiezas a investigar y aparecen fondos, ETFs, renta fija, renta variable, volatilidad, liquidez, diversificación, interés compuesto… y de repente estás pensando: ¿en qué momento se suponía que yo debía aprender todo esto?

Porque cuando finalmente nos decidimos a aprender sobre nuestro dinero, muchas veces nos encontramos con palabras que parecen hechas para que solo los economistas puedan descifrarlas. Te voy a contar un secreto como economista: a veces ni nosotros mismos las entendemos.

No porque sean imposibles, sino porque muchas veces nos las explican de una manera que hace que todo parezca mucho más complicado de lo que realmente es. Y si estás empezando, lo último que necesitas es sentir que no tienes la capacidad para entenderlo. Necesitas que alguien te lo explique en palabras que tú puedas entender.

El dinero también tiene una historia

El dinero sigue siendo un tema bastante incómodo. Social y culturalmente, todos queremos tenerlo, pero al mismo tiempo hemos crecido escuchando frases como “el dinero no lo es todo”, “hablar de plata es de mal gusto” o incluso asociándolo con la idea de que quien tiene demasiado probablemente hizo algo malo para conseguirlo.

Y, poco a poco, vamos construyendo una relación bastante extraña con él: queremos tenerlo, pero nos cuesta hablar de él; queremos ahorrar, pero muchas veces nadie nos enseñó cómo; queremos invertir, pero sentimos que no entendemos suficiente. Y algunos terminamos con algo todavía más silencioso: bloqueos financieros.

Por eso siempre he pensado que la educación financiera debería ser una materia obligatoria desde niños. No para convertir a todos en expertos en bolsa a los doce años, sino para que hablar de dinero no nos produzca miedo, vergüenza o culpa.

Deberíamos poder hablar de ahorro, deuda, inversión, ingresos y decisiones financieras con la misma naturalidad con la que hablamos de cualquier otra cosa. Porque el dinero forma parte de nuestra vida, nos guste o no. Y quizás, si hubiéramos aprendido a relacionarnos con él de otra manera desde pequeños, nuestras sociedades serían bastante diferentes hoy.

No necesitas saberlo todo para empezar

Aquí quiero quitarte una presión: no necesitas ser experto en finanzas para aprender a invertir. De hecho, probablemente tampoco necesitas convertirte en uno. Lo que sí necesitas es empezar a hacer preguntas.

Pero no preguntas de experto, de esas que parecen sacadas de un examen de finanzas, sino preguntas de una persona normal que está intentando entender qué está haciendo con su dinero: ¿qué riesgo tiene?, ¿puedo perder dinero?, ¿cuánto tiempo tendría que dejarlo ahí?, ¿cuánto me cobran?, ¿en qué estoy invirtiendo exactamente?, ¿qué pasa si necesito mi dinero antes?

No necesitas conocer todas las respuestas desde el principio. Pero sí deberías sentirte con la libertad de hacer las preguntas. Porque preguntar no significa que no sepas de inversiones; significa que estás intentando entenderlas.

Antes de preguntarte qué comprar, pregúntate quién eres como inversionista.

Porque tampoco existe una inversión perfecta para todo el mundo. Lo que puede tener sentido para alguien puede ser una pésima decisión para otra persona, y ahí entra tu perfil de inversionista.

De manera muy general, podemos hablar de tres perfiles: el conservador, que suele priorizar la estabilidad y tiene una menor tolerancia a las fluctuaciones; el moderado, que está dispuesto a asumir cierto nivel de riesgo buscando mejores posibilidades de crecimiento, pero sin querer exponerse demasiado; y el arriesgado, que tiene una mayor tolerancia a las fluctuaciones y está dispuesto a asumir más riesgo buscando mayores posibilidades de rentabilidad.

👉 Aquí puedes encontrar el tuyo.

Ninguno es mejor que otro. Simplemente somos diferentes. Tu situación, tus objetivos, el tiempo durante el cual puedes dejar invertido tu dinero y la cantidad de riesgo que estás dispuesto a asumir hacen parte de esa respuesta. Por eso invertir no debería empezar necesariamente con “¿cuál es la mejor inversión?”, sino con una pregunta mucho más personal: “¿cuál tiene sentido para mí?”. Y esa es una pregunta que puedes empezar a hacerte incluso si hoy no tienes ni idea de inversiones.

Internet está lleno de información. Y ahí está la trampa.

Sí, puedes aprender a invertir sin conocimientos previos y además hacerlo de muchas maneras. Hay vídeos, podcasts, blogs, libros, cursos gratuitos, comunidades y personas contando sus propias experiencias.

El problema es que probablemente muchos hemos caído en la misma trampa: consumimos tanta información que terminamos más perdidos que cuando empezamos. Un vídeo dice una cosa, otro dice exactamente lo contrario, uno habla de ETFs, otro de criptomonedas, otro de fondos y otro asegura que encontró la estrategia definitiva. Después de diez horas intentando aprender, terminas pensando: “Definitivamente esto no es para mí”.

Pero quizá el problema no era que no pudieras aprender. Quizá simplemente necesitabas una ruta. Una forma de ordenar toda esa información y empezar por el principio, sin sentir que tienes que entender veinte conceptos nuevos antes de poder comprender el primero.

¿Y si no quiero aprender todo por mi cuenta?

Ahí es donde una formación estructurada puede tener sentido. No necesariamente porque tenga información secreta que no puedas encontrar en internet, sino porque puede ahorrarte algo bastante valioso: tiempo y confusión. Un buen curso debería ayudarte a entender los conceptos, pero también a desarrollar criterio. Porque para mí hay una diferencia enorme entre aprender “compra esto” y aprender “esto es lo que deberías mirar antes de decidir si quieres comprarlo”. La segunda opción me parece mucho más interesante, porque nadie va a poder decirte para siempre qué hacer con tu dinero. En algún momento vas a tener que decidir tú.

Y también importa que la formación tenga sentido para tu nivel. Si estás empezando desde cero, una formación demasiado avanzada puede dejarte más confundido que antes. Si ya tienes experiencia, un curso completamente introductorio probablemente tampoco te aporte demasiado. Tu nivel de conocimiento también forma parte de tu perfil como inversionista.

👉 Leer la reseña de De Cero a Inversor en Fondos

Entonces, ¿se puede aprender a invertir sin conocimientos previos?

La respuesta es sí. Aprender a invertir sin conocimientos previos no significa que tengas que convertirte en experto. Puedes empezar sin saber qué es un ETF, sin entender qué significa volatilidad o sin tener claro cuál es tu perfil de inversionista. Puedes empezar precisamente desde ahí. Lo importante es que poco a poco pases de “no entiendo nada” a “no sé todavía qué voy a hacer, pero ya sé qué preguntas tengo que hacer”. Porque ahí empieza a aparecer algo mucho más importante que una lista de inversiones: criterio.

Cuando tienes criterio, puedes escuchar una recomendación sin sentir que tienes que seguirla. Puedes leer sobre una inversión y preguntarte si realmente tiene sentido para ti. Puedes comparar, puedes decir que no, puedes esperar y puedes seguir aprendiendo. Puedes decidir.

💭 Quizá de eso se trata todo esto

No de convertirnos en expertos, ni de encontrar la inversión perfecta, ni de hacernos ricos en tres meses y mucho menos de tener que entender un diccionario financiero antes de empezar. Se trata de tener el control de nuestras propias decisiones financieras. Y eso debería ser para todos.

No importa si eres conservador, moderado o arriesgado. No importa si tienes mucho dinero o apenas estás empezando a ahorrar. No importa si decides invertir por tu cuenta, aprender con un curso, leer diez libros o combinar un poco de todo. Siempre va a valer la pena aprender a manejar mejor tus finanzas. La manera la eliges tú, pero empieza.

Si después de leer esto te quedaste con ganas de comenzar a aprender y estás buscando una formación estructurada, puedes leer nuestra reseña de De Cero a Inversor en Fondos, donde analizamos su contenido, sus módulos y el Curso Práctico de Análisis de Fondos.

Nota: En Ideas en Voz Alta vas a encontrar más conversaciones sobre dinero desde otro lugar: finanzas personales, ahorro, psicología del dinero, inversión y esas decisiones que todos tenemos que tomar, pero que casi nadie nos enseñó a tomar.

Porque aprender sobre dinero también debería sentirse como algo que podemos entender.


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